La llave
Meto la llave, giro la mano, pero la cerradura no cede. Vuelvo a intentar con la siguiente. ¿Cuanto tiempo llevo? no lo sé. Horas, días, meses, ya no importa. La confusión inicial de la situación ha sido reemplazada por una una cierta calma de la mano en la monotonía. A veces incluso olvido intentar abrirla, es más fácil ignorarla. Hoy corro, apurado meto la llave. Nos vemos, hablamos, nos despedimos. Giro un poco ansioso, cada intento es una nueva posibilidad, pero la cerradura no cede. Quizás mañana lo hará.
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